Bebo, olvido.
Luego me bebo el olvido.
Calabaza que se come con mamut. Mamut con calabaza.
martes, 19 de enero de 2010
lunes, 30 de noviembre de 2009
Son de Tacubaya
Qué envidia haberse criado entre sandías, escuchando que los besos pueden ser tan dulces como un mordisco de melón.
Así creció él, viendo a su mamá, a sus primos y hermanos desplazándose de un lado a otro del puesto. Allá ofrecían piña, acá cortaban sandías, en la esquina persuadían a una viejita de comprar cinco kilos de mandarina en vez de tres. Él se entretenía mirando, mordiendo el chupón de su mamila mientras se dedicaba a rodar con torpeza entre los huecos que se formaban alrededor de la fruta apilada.
Por alguna razón, cuando su madre ofrecía guayaba, reía con más ganas.
Así creció él, viendo a su mamá, a sus primos y hermanos desplazándose de un lado a otro del puesto. Allá ofrecían piña, acá cortaban sandías, en la esquina persuadían a una viejita de comprar cinco kilos de mandarina en vez de tres. Él se entretenía mirando, mordiendo el chupón de su mamila mientras se dedicaba a rodar con torpeza entre los huecos que se formaban alrededor de la fruta apilada.
Por alguna razón, cuando su madre ofrecía guayaba, reía con más ganas.
martes, 24 de noviembre de 2009
Entró a la sala. Tenía los cabellos plagados de orzuela, ojeras que le desdibujaban el rostro y un sueño tatuado en las cejas.
Se sentó.
Dos segundos después, ya estaba a lado de él; con las piernas cruzadas y el torso inclinado hacia un lado.
-Quisiera pedirle un consejo.
El hombre la miró ligeramente asombrado. Vaciló por un momento, pero a final de cuentas decidió seguirle el juego.
-No veo en qué podría ayudarle. Pero bueno, dígame.
-En ocasiones siento que mi investigación no está bien delimitada, no se cimienta con buenos fundamentos. ¿Cree que eso sea malo?
(De qué carajos habla, pensó el hombre. Tomó otro sorbo de su bebida.)
-¿De qué me está hablando?
-De literatura, por supuesto.
-Literatura. - Repitió el hombre.
-Literatura comparada, sí.
-Yo soy ingeniero- dijo él, como si eso lo excusara de todo.
-Yo soy Claudia.
El ingeniero se quedó mirando a la mujer, los lunares en su cuello, sus pulseritas de plata colgando de sus muñecas. La blusa roja parecía sangrada. Le recordó a las servilletas que usaban en su casa para Navidad. Decidió ignorar el nombre con el que acababa de presentarse ella.
- ¿Por qué habría de preguntarme a mí?
-Porque es más fácil desahogarse con un desconocido.
-Ya te presentaste, tú misma rompiste el juego.
-No, no es verdad. Usted no tiene la intención de presentarse. Seguimos siendo extraños.
(Insufrible, esta tipa. Bebió de nuevo.)
-¿Crees que porque no entienda de lo que hablas puedes hacer lo que quieras conmigo?
-Sí.- Respondió escuetamente, con el cinismo irradiando en el rostro.
-Toma, pruébalo- le dijo para intentar matar la conversación de una vez por todas, apurándole el vaso a sus labios. -¿A qué sabe?
-A incertidumbre.
Se sentó.
Dos segundos después, ya estaba a lado de él; con las piernas cruzadas y el torso inclinado hacia un lado.
-Quisiera pedirle un consejo.
El hombre la miró ligeramente asombrado. Vaciló por un momento, pero a final de cuentas decidió seguirle el juego.
-No veo en qué podría ayudarle. Pero bueno, dígame.
-En ocasiones siento que mi investigación no está bien delimitada, no se cimienta con buenos fundamentos. ¿Cree que eso sea malo?
(De qué carajos habla, pensó el hombre. Tomó otro sorbo de su bebida.)
-¿De qué me está hablando?
-De literatura, por supuesto.
-Literatura. - Repitió el hombre.
-Literatura comparada, sí.
-Yo soy ingeniero- dijo él, como si eso lo excusara de todo.
-Yo soy Claudia.
El ingeniero se quedó mirando a la mujer, los lunares en su cuello, sus pulseritas de plata colgando de sus muñecas. La blusa roja parecía sangrada. Le recordó a las servilletas que usaban en su casa para Navidad. Decidió ignorar el nombre con el que acababa de presentarse ella.
- ¿Por qué habría de preguntarme a mí?
-Porque es más fácil desahogarse con un desconocido.
-Ya te presentaste, tú misma rompiste el juego.
-No, no es verdad. Usted no tiene la intención de presentarse. Seguimos siendo extraños.
(Insufrible, esta tipa. Bebió de nuevo.)
-¿Crees que porque no entienda de lo que hablas puedes hacer lo que quieras conmigo?
-Sí.- Respondió escuetamente, con el cinismo irradiando en el rostro.
-Toma, pruébalo- le dijo para intentar matar la conversación de una vez por todas, apurándole el vaso a sus labios. -¿A qué sabe?
-A incertidumbre.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Domingo en la central
Ahora resulta: que hasta las ratas son rizoma.
Montiel me susurró tranquilamente al oído un día: "el hombre es el único animal que sueña".
Sin embargo, lejanas voces provenientes de alguna montaña del norte niegan dicha aseveración. Para muestra, se habló de ratas. Ratas que sueñan laberintos. Ratas que se la pasan todo el día enclaustradas en laberintos, sometidas al experimento de científicos morbosos que se respaldan en la investigación neurológica para calmar sus impulsos perversos.
No me quedó más que recordar cierto roedor que no soñaba. No tenía registro de sueño alguno, ni siquiera durante su infancia.
En un principio, sentí lástima por él. (Pobrecito, no recuerda ningún sueño. Qué triste.)
Ahora pienso que tal vez su sueño es la vida misma, pero sin creer que la vida es sueño. No lo sabe, posiblemente él se indujo esta situación. Quizá sigue dormido, tal vez nunca despierte.
¿En qué parte del laberinto estaría la rata si estuviera despierta?
Montiel me susurró tranquilamente al oído un día: "el hombre es el único animal que sueña".
Sin embargo, lejanas voces provenientes de alguna montaña del norte niegan dicha aseveración. Para muestra, se habló de ratas. Ratas que sueñan laberintos. Ratas que se la pasan todo el día enclaustradas en laberintos, sometidas al experimento de científicos morbosos que se respaldan en la investigación neurológica para calmar sus impulsos perversos.
No me quedó más que recordar cierto roedor que no soñaba. No tenía registro de sueño alguno, ni siquiera durante su infancia.
En un principio, sentí lástima por él. (Pobrecito, no recuerda ningún sueño. Qué triste.)
Ahora pienso que tal vez su sueño es la vida misma, pero sin creer que la vida es sueño. No lo sabe, posiblemente él se indujo esta situación. Quizá sigue dormido, tal vez nunca despierte.
¿En qué parte del laberinto estaría la rata si estuviera despierta?
viernes, 30 de octubre de 2009
Redactar
Cuando hablas así, me recuerdas a las ratas.
Seguro piensas en moras, rostros níveos y cabellos lisos, lisos y tan negros que su misma oscuridad irradia un fulgor raro e inexplicable. Pensarás también en narices respingadas, ojos bonitos y sonrisa con labios hermosos (delgados, bien delineados).
Yo no soy ninguna mora (en todo caso sería fresa), mi cara está quemada de tanto asolearme, mis cabellos son grifos y resecos; mi nariz es chata y gruesa, tengo ojos caídos y mis labios con como una plasta de maquillaje rojo mal distribuido.
Así que detente.
No describas la luna, absténte de hablar sobre magia si pretendes hablar de mí.
Seguro piensas en moras, rostros níveos y cabellos lisos, lisos y tan negros que su misma oscuridad irradia un fulgor raro e inexplicable. Pensarás también en narices respingadas, ojos bonitos y sonrisa con labios hermosos (delgados, bien delineados).
Yo no soy ninguna mora (en todo caso sería fresa), mi cara está quemada de tanto asolearme, mis cabellos son grifos y resecos; mi nariz es chata y gruesa, tengo ojos caídos y mis labios con como una plasta de maquillaje rojo mal distribuido.
Así que detente.
No describas la luna, absténte de hablar sobre magia si pretendes hablar de mí.
lunes, 26 de octubre de 2009
Impuntualidad
Lo único que me reconforta -
¿Qué había antes de ti?
La vaguedad de los recuerdos.
También hay pétalos desperdigados en el mar.
Un fugaz atisbo de ti.
Y cíclopes efímeros.
Ella está dormida, vestida de candor y sueños violetas.
Te quiero sentir hundirme en la arena. Arrástrame, mar.
Llegas con el frío...
¿Qué había antes de ti?
La vaguedad de los recuerdos.
También hay pétalos desperdigados en el mar.
Un fugaz atisbo de ti.
Y cíclopes efímeros.
Ella está dormida, vestida de candor y sueños violetas.
Te quiero sentir hundirme en la arena. Arrástrame, mar.
Llegas con el frío...
martes, 20 de octubre de 2009
Aquél que se roba mis bufandas
Es cierto, se viene anunciando el frío.
(Él llega siempre con el frío...)
Escuchando historias de pueblo, de abuelitos, memorias.
Cada uno tiene su particular PUEBLO. La mayoría de las veces indica origen, identidad. Difícilmente puede desapegarse de la palabra sin dolerse al arrastrar cierta cantidad de recuerdos.
Hay nostalgia. También puedo percibir una masa informe de rencores familiares.
No me da asco. En realidad, me temo, no me importa.
Recapitulando: frío, bufandas, recuerdos.
Ah, sí: él.
No vengo a recordar cómo fue que se instaló en mi vida. A decir verdad, ni me acuerdo. Sus expectativas sobrepasaron mis aptitudes. (Él perdió la esperanza, pero yo lo lamento más.)
Pero él no es el idiota que se roba mis bufandas. Tampoco es el artista bohemio que yo alguna vez dibujé en mis sueños. No es el que vino después de éste, ni el que estuvo antes.
Él llega con el frío, se pasea un rato por el parque, come como el cubano, y luego se va.
Yo ya no escribo.
No escribo para nada/nadie.
lo perdí
(Él llega siempre con el frío...)
Escuchando historias de pueblo, de abuelitos, memorias.
Cada uno tiene su particular PUEBLO. La mayoría de las veces indica origen, identidad. Difícilmente puede desapegarse de la palabra sin dolerse al arrastrar cierta cantidad de recuerdos.
Hay nostalgia. También puedo percibir una masa informe de rencores familiares.
No me da asco. En realidad, me temo, no me importa.
Recapitulando: frío, bufandas, recuerdos.
Ah, sí: él.
No vengo a recordar cómo fue que se instaló en mi vida. A decir verdad, ni me acuerdo. Sus expectativas sobrepasaron mis aptitudes. (Él perdió la esperanza, pero yo lo lamento más.)
Pero él no es el idiota que se roba mis bufandas. Tampoco es el artista bohemio que yo alguna vez dibujé en mis sueños. No es el que vino después de éste, ni el que estuvo antes.
Él llega con el frío, se pasea un rato por el parque, come como el cubano, y luego se va.
Yo ya no escribo.
No escribo para nada/nadie.
lo perdí
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