viernes, 23 de mayo de 2008

19-2000

Los paseos en bicicleta están en peligro de extinción, en estos tiempos. Puede ser lunes y los monos se pasean por la calle con cara de desvelados, y el maletín en mano.

Son tantas deformaciones que ya ni sé en qué tipo de mundo, ni en qué año vivimos.

miércoles, 21 de mayo de 2008

resumiendo

es mayo
es abril
es la nieve que se aferra al pestillo de la ventana
es la gota de lluvia negra que se aplasta contra tu cara

es manipulación
es coincidencia
es el piano que tocas a media luz la noche entera
son las hojas gastadas del libro de segunda mano sobre tu mesa

es decepción
es rencor
es la coartada que usas siempre que quieres alejarme porque te aburre mi presencia
es tu caricia escurridiza que se cuela por mis piernas

es un ojo
es abrazo
la uña carcomida en espera postergada
el vaso y la copa abandonados mientras compartíamos la cama

es un verso
es poesía
es la rima que tanto odias
porque es repetitiva y ciclada

es verano
el otoño de un abrazo
duró un año, o algo así:
es el recuento de los últimos días,
antes del volver a comenzar

lunes, 19 de mayo de 2008

la insistencia de la sombra

Escribía en los billetes de lotería las palabras que pensaba en decirle cuando lo viera de frente, o los versos que se le ocurrían mientras lo veía dormir, en los papelitos que le sobraban cuando le daban el comprobante de pago, o las servilletas del café.


Publicarlo ahora o guardarles para mañana... Pero al final, siempre las tiraba. Con ellas envolvía las bolsitas de té.


Y se decía:
Otro día, después.

De cualquier modo, las palabras insistían en acecharla. Se arremolinaban en su cara, en sus manos, en la rodilla.

Y cuando le veía, y él preguntaba que en qué pensaba, ella seguía cometiendo la estupidez de responderle: "nada".

Por fin, un día, cuando reunió el coraje suficiente para decirle lo que pensaba, lo que quedó se le antojó hueco. Ya no había palabras. Quedó la sombra. Entonces se fue porque todo se sentía tan ligero que decidió que no podría volver a describir su amor.

Bastaba ver el reflejo de sus ojos en los suyos para no volver. Jamás.

domingo, 18 de mayo de 2008

Moderar comentarios

La oscuridad engulle la vista
opaca la luz reflejada en nuestra almohada

yo me deslizo de nuevo
hasta tus brazos
hasta que me ahogo en tu abrazo

te beso hasta morir
para que cuando alce la mirada y no vea nada
no sienta el vacío adjunto a la negrura de estas noches

y antes de descifrar tus gestos
tus caricias
prefiero reclinarme en tu abdomen
tu espalda
y mirarte dormir

desde el primer beso
el primer suspiro arrebatado a la fuerza
he estado pensando
en el día que nos habremos de destruir

por eso prefiero verte a los ojos
mirarte fijamente
sin pensar en nada

desde ahí la oscuridad se ve mejor

miércoles, 14 de mayo de 2008

La fenêtre

Me reclino en el sillón mientras te observo tocar el piano. Tus manos corriendo de una tecla a otra, cantándole canciones a la ventana. Hace falta el acordeón y hace falta el violín y la guitarra para que pudiéramos volver enteramente a París. O mínimo a la calle Londres esquina con Amsterdam, en la Condesa; a ese café en el que mientras cenaba pasta y lasagna con huevo me dí cuenta lo mucho que te necesitaba, y cuánto quería que estuvieras conmigo en esa mesa, mirándome de frente, tomando de la misma copa de vino. El día en que decidí romper el silencio en el que nos habíamos sumergido, para que nos reuniéramos a pasar juntos la noche del 24. El día en que comenzamos a vivir juntos, y la primera vez que hicimos el amor... (con amor).

Después, pasó el tiempo. Noches, días, cenas, almohadas, camas, discos nuevos, y llegamos de nuevo al momento en el que te miro frente al piano, concentrado en componerle canción a la ventana del comedor.

domingo, 11 de mayo de 2008

Marlene Dichter

todo le festejaban a la idiota
el pie
el brazo
la uña machucada de la mano

cualquier palabra justificaba un abrazo
"baba"
"perrrrrro"
"güevo"
"cedeza"

cuando se paró en el escenario
con la canasta en las manos
la falda larga, y los moños de tocado
nadie supo articular palabra
ni aplaudir
por miedo al espectáculo

cuando giraba ondulando la falda
dando vueltas
arrojando y recogiendo flores
todos los viejos se retorcían de risa

todos, excepto un personaje en la tercera fila

cuando la idiota salió en el último acto
y comenzó a bailar
era tan desinteresadamente irreverente
tan inocentemente bello
y patético
el rostro, los movimientos que salían de su cuerpo
que el auditorio entero se puso a llorar

el personaje de la tercera fila,
se incorporó de un salto
salió del lugar

al llegar a su casa
se suicidó

era el papá de la idiota
era el día que por primera vez veía a su hija

prodesse et delectare

era una paja, absurda
volando entre ramas y alfalfa
era amarilla y sin vida
y las hojas de tulipán le eruptaban
en su cara

era un militar en tierra de nadie
con dos abismos a sus lados
y alambre de púas amarrado a sus dientes
trincheras que le condenaban
sin más pecado
que querer regresar a su hogar

era un poeta sin manos
sin boca, y cojo
como un ratón rodeado de serpientes

encontró a la tortuga marchita
el caparazón a punto de podrirse
era más pequeña que la palma de su mano

la paja triste empezó a llorar

la tortuga había amanecido entre los troncos
tal como amaneció el soldado, fusilado en la trinchera
como cualquier pedazo de tierra
pequeña, oculta

los pájaros se comieron su carne
la escupieron a sus bebés pajarito en la jaula oxidada

dejaron hueco el caparazón
y las cuencas de los ojos del soldado