domingo, 4 de mayo de 2008

Violet Hill

I took my love down to Violet Hill
There we sat in snow
All that time she was silent still

Violeta miraba las gotas que caían del encino mientras Mario se vestía. Recostada en la cama, pensaba en la película que vieron la última vez que fueron al cine. La actriz fue asesinada, brillantemente asesinada. La declararon enferma, y los perros le comieron ls piernas. Violeta recuerda también que Mario intentaba besarla, pero ella desistía. Dócilmente intentaba rozar sus labios, alcanzar su boca, hasta que se desesperó y con una fuerza maldita la tomó de la mandíbula con su mano derecha y le hizo voltear a mirarlo. Nunca a nadie le había dado un beso a regañadientes. Fue un beso grosero, con sabor a palomita. Un beso corrioso y urgido, que gritaba la furia contenida de Mario por ser desdeñado.

No la quería, no la quería. Pero cómo deseaba tocar su cara, besar su cuello, tomar su mano. Y Violeta permanecía quieta, respondía a los besos, aceptaba su mano. Pero nunca suspiraba, ni lo miraba. No le hablaba. Violeta-Pérfida era como una de esas sombras rebeldes, que en lugar de seguir a su dueño, caminaban a su lado como queriendo escapar de él.

lunes, 28 de abril de 2008

Días ligeros

El error comenzó con un beso
Beso tierno, apurado, explosivo
Beso profano, beso insensato
Beso corrosivo

El amor comenzó con dos manos,
dos ojos, dos labios
dos deseos
vigorosos,
y llenos de delirio

La canción comenzó con un olvido
se paseó por pensamientos clandestinos
por engaños traicionados
y terminó con un silencio armonioso

El vals comenzó con una imagen sin lamentos
con un imbécil con pretenciones de marfil

Terminó con un retrato de manos blancas
ojos bellos,
labios delgados
y saliva rancia

En el principio, estuvo el defecto perfecto
Al final, se borró todo

Quedó el azul

Luna

Nació en el parque, colgada del cielo
a veces ciega
a veces en columpio

El rostro albino
y los ojos blancos
destilando luz

Nació de noche, brillando azul

Luna creció afanada
entre calles desiertas
dolores de madrugada
y gatos que le perseguían en su recorrido

Entre magos y adivinos, y esos dibujantes
que jugaban con ella

Niña pagana,
diosa del destino

Le llora a los amantes
al deseo del mar
protege a todos
y luego los golpea

hasta arrojarlos al precipicio

Tres poemas para Adán

En un principio, estaba la manzana
que al atorarse en tu boca se hizo nuez
luego obsesión
y al final quedó escondida entre palabras reprimidas

Después fueron las hojas, por vergüenza
y en pos del pudor vano
fueron elegidas para cubrir tus irrisorios materiales
creadores de vida

La sed, el hambre, la muerte
Caín y Abel:
La culpa no es de uno solo,
recordá que compartimos el mundo

recordá que compartimos un poco
de la misma costilla.

domingo, 27 de abril de 2008

Hematomas

Hematoma:
Sangre coagulada que se mezcla con estiércol en mi almohada
en mi cara y en tu cama, en la líbido del día
y la inocencia de una madrugada sin sabor
de una mañana sin frío

Hematoma:
La palabra masticada que describe mis rodillas y nudillos
la pasión y la furia reprimida que se extiende por el cuerpo
al no poder romper la piel.

Hematoma: un beso frustrado
con tinta roja
que sabe a sangre

II

Quisiera trascendcer la materia cotidiana
del sombrero, el apretón de manos y la sonrisa tonta
toma un morétón
toma el golpe, el beso
la herida
(soy yo, en la tierra)

yo soy un hematoma enterrado en tu boca,
sangre que se mezcla con tu risa

domingo, 20 de abril de 2008

Nothing Better

extraño cuando escribías, y tomabas vodka
al tiempo que me acariciabas la cabeza
si pudiera, volvería a tirarme en el piso de tu cuarto
me quedaría dormida


porque nunca hubo nada mejor que abrir los ojos y verte
sosteniendo la botella contra tu pecho, delirando
con todos los cuadernos tirados a tu lado
y la lámpara prendida

¿no sería lo mejor, el volvernos a rentar un cuarto de motel
de vez en cuando?
yo durmiendo, tú escribiendo
yo soy polvo, eres viento


y al final
nos largamos sin pagar

martes, 15 de abril de 2008

La última carta

En un día irrelevante, Violeta se despertó de golpe. Sentía que aspiraba polvo cada vez que respiraba, se asfixiaba. El estéreo seguía encendido, las puertas abiertas. Ah, la ventana no estaba cerrada...


Posó sus pies descalzos en el piso, aferrándose al buró frente a su cama para no caerse por el mareo que le venía todos los días al levantarse de ella. El suelo estaba frío, hacía calor. Afuera, a través de la ventana, el cielo era café...


Salió de su cuarto para asomarse y ver si había gente en la casa. Nadie. Bajó a desayunar. A través del ventanal, el cielo seguía siendo café.


El sonido de la cuchara golpeando suave, rítmicamente el plato de cereal se multiplicaba en ecos a través de la soledad en la casa. Cuando no había nadie hasta sus pasos descalzos se escuchaban, del sótano a su cuarto. A Violeta le daba miedo. Lo ignoraba constantemente, pero muchas veces le asustaba.

Era una aversión a la soledad que había sido tantas veces viciada.