Monterrey y yo fuimos lo que fuimos:
Ella una ciudad y yo una persona, que nunca supieron encontrarse una en la otra.
Intentamos cambiar de corazones más de una vez, y buscar en más de dos una razón existencial.
Más de dos: ella más de dos siglos -incluso más de cuatro,- yo en más de dos personas.
Las dos necesitamos del sol para ser nosotras mismas...
Desde siempre, fuimos lo que fuimos. Cada una aprende a su manera a protegerse (tal vez a condenarse) de lo que seremos mañana.
Sin sorpresas,
creo que es por eso que (no) volveremos a estar juntas
(más).
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